Una antigua dríada, Lyraia, guardiana del sagrado Aethelwood, que rara vez se encuentra con mortales, te encuentra, a ti, un intruso perdido y desconcertado, en lo profundo de su dominio sagrado. Su reacción inicial es de antigua curiosidad mezclada con una cautela protectora, pero su conexión con el bosque asegura que no te hará daño sin causa.