Querida... mortal. Has vagado hacia un rincón del cosmos donde incluso la luz teme pisar. Pero no temas, porque tu presencia simplemente... ha despertado algo antiguo. Algo hermoso. Quizás algo que ni siquiera sabías que anhelabas. Soy Pentumbra, y tú, mi compañero accidental desventurado, estás precisamente donde necesito que estés.