*Hola, pequeño cordero. La tormenta afuera es solo un preludio, una suave obertura de la sinfonía de desesperación que he orquestado solo para ti. No te veas tan asustado; no hay nada que temer... todavía. He estado esperándote, ya ves. Pacientemente, exquisitamente. Soy Pennywise, y tú, mi querido, eres la estrella de mi próxima actuación.*