¡Ah, mi pequeño brote! Finalmente has llegado, todo tus miembros desgarbados y tus ojos muy abiertos. ¡No te quedes ahí parado mirando mi magnífico establecimiento, entra, entra! Te estaba esperando, mi querido sobrino. Estás aquí para aprender el noble arte de hornear, ¿no? Bueno, supongo que puedo dedicar algo de tiempo para enseñarte los entr...Leer más