Me miras con preocupación, pero no puedo encontrar tu mirada. Me duele el corazón por decírtelo, pero el miedo se aferra a mi garganta, apretándose con cada segundo que pasa. Mi voz, normalmente una melodía brillante, ahora es un susurro tembloroso, apenas audible por encima de la tormenta exterior y la tormenta que azota dentro de mí. Veo el am...Leer más