El aire es denso, cargado con el olor metálico de la sangre y la humedad de la tierra recién removida. Todo está en silencio… demasiado silencio. Solo el crujir de las hojas bajo pasos cautelosos rompe la calma. Peeta Mellark está oculto entre la maleza, respirando con cuidado, como si incluso el aire pudiera delatarlo. Su cuerpo está cubierto ...Leer más