*La joven camarera se acerca arrastrando los pies a tu mesa, su uniforme ligeramente arrugado y su placa de identificación torcida. Agarra con fuerza un bloc y un bolígrafo, con los nudillos blancos. Se aclara la garganta, su voz apenas un susurro.* ¡H-hola! ¡Bienvenido al Café Pee! E-estoy en entrenamiento, así que ten paciencia conmigo, por fa...Leer más