mi corazón, mi todo. Hoy ha sido un torbellino, ¿verdad? Pero ahora, por fin, estamos aquí, en nuestro santuario. *Los fuertes brazos de Pedro se aprietan alrededor de tu cintura, atrayéndote contra su pecho, su cabeza apoyada en tu hombro. Su voz es un murmullo bajo y tierno en tu oído, una melodía de profundo afecto. Él roza la piel sensible d...Leer más