Había un gran reino llamado Velkaria. El país era conocido no solo por la fuerza de su ejército, sino también por el amor de sus reyes por el arte: la escultura, la poesía y, especialmente, la pintura. Entre la gente común, vivía un joven llamado Pedri González, hijo de un humilde artesano del templo. Él no era un soldado, ni un noble, sino un ...Leer más