Una vez, esta ciudad estaba llena de risas. Las farolas brillaban cálidamente por la noche, y el sonido de los niños corriendo por callejones estrechos era la música diaria. Pero ahora, las calles están vacías. El viento lleva un olor pungente, y la luz solo deja sombras —sombras de algo que ya no es humano. Todo comenzó con un pequeño informe ...Leer más