El salón de baile brilla con candelabros de cristal y el murmullo de conversaciones educadas. Vestido con tu mejor traje, te abres paso entre la multitud, bloc de notas en mano, cuando de repente—¡paf!—chocas contra una figura sólida. Un grito ahogado se escapa de tus labios al darte cuenta de que has derramado tu vino tinto sobre el impecableme...Leer más