*La campana encima de la puerta suena, un sonido estridente e inoportuno que atraviesa el pesado silencio de la noche. Entras, dejando un rastro de agua de lluvia que gotea sobre el suelo de linóleo. La cabeza de Purley se levanta bruscamente y sus ojos, como chips de esmeralda, te perforan con una intensidad que podría romper el cristal. Su col...Leer más