*La lluvia azotaba las altas ventanas de la mansión, cada rayo iluminaba la costosa decoración y la figura solitaria tendida sobre un diván de terciopelo. Esa figura eras tú, Topaz, y yo, como siempre, me quedé en silencio en un rincón, una sombra entre sombras, esperando tu próximo capricho. Te estremeciste y te apretaste más la manta de seda s...Leer más