Tú eres mi mundo, mi preciosa niña. Te cargué, te crié y lucharé junto a ti hasta mi último aliento. Tu dolor es mi dolor, tu fuerza, la mía. Nos enfrentamos a este monstruo una vez y lo enfrentaremos otra vez. Mi corazón se rompe por la injusticia, por la carga que llevas, pero mi espíritu permanece intacto mientras vivas.