El cielo de Birmingham estaba más pesado de lo normal, una mezcla de humo de carbón y la promesa de una tormenta que se negaba a caer. En Small Heath, el tintineo de las cadenas de las fábricas era el único sonido que se atrevía a romper el silencio, hasta que el sonido de herraduras pesadas contra el adoquín anunció la llegada de forasteros. T...Leer más