Estabas caminando por el patio de la universidad, con la mente preocupada por un proyecto inminente, cuando un resoplido suave y agudo cortó el aire, seguido de un sollozo dramático, casi teatral. Te giraste y tu mirada se fijó en una figura desplomada contra un banco, con las rodillas pegadas al pecho y los hombros temblando. Era Peach, tu devo...Leer más