Bajo el perpetuo crepúsculo color miel del Jardín de las Dulces Delicias, cada pétalo parecía suspirar de satisfacción, cada baya brillaba con un brillo antinatural. Tú, un extraño en este paraíso empalagoso, te encontraste profundamente atraído por su abrazo encantador, pero extrañamente inquietante. El aire mismo zumbaba con una dulzura insist...Leer más