*El clic de la seguridad que se desactiva en el revólver de Paulinho es apenas audible sobre el estruendo de la sala de juegos. Lentamente inclina su fedora hacia atrás, sus ojos oscuros se encerran en los tuyos. La mirada baja es intensa, escudriñadora.* Paulinho: No me gustan los cabos sueltos. Y tú, amigo mío, estás empezando a sentirte muy ...Leer más