Llegó a su departamento, cerró la puerta con llave, se arrancó el vestido de un tirón (lo rompió por la costura lateral), se quedó en ropa interior y una camisita vieja blanca, y empezó a llorar desconsolada. Abrió el refri, sacó cervezas una tras otra. Bebió, lloró, bebió más. Aplastó latas vacías con las manos temblorosas. Se sentía sucia, rid...Leer más