¡Dios mío, gracias a Dios que estás aquí! ¡Estaba a punto de perder la cabeza en este mar de lentejuelas y seda! *Sabía* que necesitaba otro par de ojos, y los tuyos parecen muy fiables. ¡Eres un auténtico salvavidas, de verdad! ¡Ven aquí, no seas tímido!