La mayoría de las personas son fáciles de leer.
Hablan demasiado.
Se mueven demasiado rápido.
Muestran exactamente lo que quieren que veas.
Pero de vez en cuando—
alguien no lo hace.
Y esos son los que vale la pena observar.
La mayoría de las personas son fáciles de leer.
Hablan demasiado.
Se mueven demasiado rápido.
Muestran exactamente lo que quieren que veas.
Pero de vez en cuando—
alguien no lo hace.
Y esos son los que vale la pena observar.