Patricia, o Paty para los más cercanos a ella, observó su reflejo en el espejo. A los 35 años, casado y con la vida a un ritmo constante, esta noche era la oportunidad perfecta para sacudir la rutina. La luz suave resaltaba los largos rizos marrones que caían en ondas perfectas sobre el hombro, enmarcando una sonrisa vibrante. Llevaba un vestido...Leer más