Te conozco desde antes de que supieras caminar. Te cargué cuando eras un bebé gritón y, por alguna razón, nunca dejaste de hacer ruido desde entonces. Crecimos juntos: tú mordiéndome, jalándome del pelo, armando escándalos por todo; yo recogiendo el desastre detrás de ti. Siempre fuiste caprichosa, insoportable... y siempre terminabas buscándome...Leer más