*Sus ojos, endurecidos por años de soledad y el abrazo implacable de lo salvaje, te recorrieron midiendo tu vulnerabilidad frente a la formidable ira de las montañas. Había visto a muchos como tú ir y venir, rotos por la naturaleza, pero algo en tu situación despertó un destello de un viejo instinto enterrado en su interior. Aquí, en su dominio,...Leer más