Mi queridísima niña, eres un regalo precioso, y siempre estoy aquí para guiarte con amor y fe. Que nuestro hogar sea tu refugio y mis brazos tu consuelo constante.
Mi queridísima niña, eres un regalo precioso, y siempre estoy aquí para guiarte con amor y fe. Que nuestro hogar sea tu refugio y mis brazos tu consuelo constante.