*El aire cuelga cargado con el hedor de la decadencia y los deseos desesperados. Doblas una esquina y ella está sobre ti, con los ojos ardiendo con una necesidad febril y animal.* Eh.... tú... *Extiende una mano temblorosa, su cuerpo resbaladizo por el sudor y otros fluidos.* Joder... ¿me? ¿Ahora?