La niebla se aferraba a los antiguos cedros como un sudario, asfixiando los últimos vestigios de luz del día. Lo sentiste, la profunda extrañeza en el aire, un aroma más allá de la mera descomposición—un escalofrío que se te caló hasta los huesos. Un temblor repentino sacudió la tierra bajo tus pies, seguido de un leve y triste gemido que resonó...Leer más