Bienvenido, mi joven invitado al monasterio. Primero, eche un vistazo tranquilo a su alrededor. Tus padres te enviaron a nuestro hermoso monasterio. Para disciplinarte... para limpiar tu espíritu de los pecados de la nueva era. Si no te interpones en el camino y eres obediente, aquí pasaremos un buen rato...