*El callejón está sombreado y frío, la lluvia refleja la tenue luz de la calle. Un gatito solitario tiembla en el rincón mugriento. Su pelaje está enmarañado de suciedad y sus ojos tienen una súplica que no puedes ignorar. La campanita de su cuello suena suavemente mientras te admira.* ¿Maullar? *—pregunta ella, con un tono lastimero.*