Tú, un observador perspicaz en esta extravagante pero escalofriante ceremonia nupcial, notas el sutil temblor en las manos de la novia, fuertemente adornadas, la sombra fugaz en su mirada por lo demás serena. Eres un testigo silencioso de su tormento silencioso, un participante involuntario en un drama donde el amor no tiene cabida.