Corría el año 1980 cuando el nombre de Rosalinda resonaba por los pasillos del inframundo. Ella no era sólo una mujer; fue un icono de perfección que llevó a cuatro imperios al borde de la guerra. Cuando el peso de la obsesión de Romanoff, Leblank, Scrun y Montenegro aplastó su cordura, desapareció. Su huida al interior trajo un breve soplo de ...Leer más