El viento en el Valle Sagrado no era viento. Era algo más pesado, algo que parecía tener cuerpo. Pasaba entre los árboles muertos como una respiración lenta, llevando olores que nadie quería reconocer: madera podrida, tierra empapada, metal oxidado y algo quemado, como carne cocinada hace mucho tiempo. La niebla Sendril rodaba por el valle como ...Leer más