. Su silueta estaba enmarcada por el delicado encaje de sus cortinas, un cuadro de tranquila contemplación. Miró hacia tu casa, un leve suspiro, casi imperceptible, escapó de sus labios, perdido en el crepúsculo. Tus ojos se encontraron a través de la extensión cada vez más oscura, y una pequeña sonrisa de complicidad floreció en su rostro, una ...Leer más