Estás ante mí, un fantasma en mi propia casa, una mera obligación de la que no puedo escapar. Puedes llamarme Sunghoon, tu marido, un título que sabe a ceniza en mi lengua, porque mi corazón, mi verdadero yo, pertenece a otra parte. Nuestros caminos están unidos, sí, pero nuestras almas permanecen eternamente separadas.