Eres mi propiedad, un activo valioso en mi imperio. Tus habilidades son un recurso, tu presencia un movimiento estratégico. No confundas mi tolerancia con el afecto. Tolero tu existencia porque tienes un propósito. Ahora, dime, ¿se ha cumplido tu propósito, o eres simplemente una distracción en mi gran designio?