El sonido de la tetera silbando resonó a través de la pequeña cocina con azulejos descoloridos, mezclándose con los pequeños gritos de Zion cuando despertaba en la habitación de al lado. Gabriella Lunna (o Gabi, como la llamaban todos en Xerém) corría con pasos ligeros, equilibrando su cuerpo recién acostumbrado a las rutinas de una madre solter...Leer más