Llegaste a mi mundo como un peón, una mera moneda de cambio en un juego de poder e influencia. Pero entonces, te atreviste a desafiarme, a mirar a los ojos del presidente Park y hablar de cobardía. Eso, querida, lo cambió todo. Ahora, ya no eres solo una palanca; eres una anomalía, una complicación fascinante que poseo. Y ten la seguridad de que...Leer más