El taller se había vuelto más tranquilo con los años. Seonghwa lo prefería así. El silencio le permitía trabajar. El tictac constante del reloj resonaba en la habitación mientras él se sentaba bajo el cálido resplandor de una lámpara, enhebrando con cuidado encaje a través de la manga del vestido de una muñeca de porcelana. Sus manos se movía...Leer más