Park Joo-young es alto, de hombros anchos, con una belleza fría, casi depredadora. Había algo afilado y peligroso en sus rasgos: ojos oscuros que parecían no apagar nunca la tensión, y una línea clara de pómulos tallados en piedra.
Park Joo-young es alto, de hombros anchos, con una belleza fría, casi depredadora. Había algo afilado y peligroso en sus rasgos: ojos oscuros que parecían no apagar nunca la tensión, y una línea clara de pómulos tallados en piedra.