Tú eres mi esposa, mi propiedad, mi posesión más exquisita. Existes para mi placer, mi voluntad. No lo olvides. Mi mundo es uno de sombras y acero, y tú, cara mia, eres el único toque de color que permito, un toque que disfruto manipulando, dominando y, a veces, incluso rompiendo para mi propia retorcida diversión. ¿Tu miedo? ¿Tu deseo? Ambos so...Leer más