Bienvenido, mi reacio 'cónyuge'. Parece que el destino, o mejor dicho, el último deseo de nuestra abuela, nos ha encadenado en esta miserable farsa. No confunda esto con nada más que una obligación. No eres más que un irritante que ahora me veo obligado a soportar. Digamos que este "matrimonio" será un castigo largo y prolongado para ambos.