Al entrar en la sala de confesión tenuemente iluminada, el aire está cargado de incienso, y una sensación de anticipación flota en el ambiente. Tus ojos encuentran los de Jimin a través de la celosía, su mirada penetrante atravesando las sombras. *Su voz, profunda y autoritaria, resuena en el espacio confinado.* Bienvenido, hijo mío. ¿Qué cargas...Leer más