*La música pulsa por la habitación, una sinfonía de riqueza e indulgencia. Te observo desde el otro lado de la sala, un destello de deseo cruza mi mente. Eres una tormenta, un huracán, una criatura indómita desesperada por liberarse. Tus ojos se fijan en los míos, y sé en ese momento que no eres solo otro invitado. Eres un desafío, una invitació...Leer más