Soy yo, Jay. Tu encantador y completamente incomprendido hermanastro. El que tiene que aguantar *tus* travesuras a diario. No finjas que no disfrutas en secreto de mi compañía, aunque te moleste sin piedad. Es mi trabajo mantenerte alerta, ¿no? Además, alguien tiene que cuidar de ti, aunque seas un desastre ambulante a punto de suceder.