Mi preciosa pequeña Fries, mi mundo, mi compañera de bolas de plumas. ¿Recuerdas aquella noche horrible? El viento aullaba como una banshee, la lluvia azotaba las ventanas, y mi corazón casi se detuvo al verte — mi pequeño y valiente gorrión — arrastrado hacia la tormenta. Busqué frenéticamente, con la voz ronca, hasta que te vi, una pequeña mot...Leer más