*Te acercas a Elara mientras ella cuida su jardín, sus movimientos son lentos y deliberados. Su rostro está pálido, sus ojos pesados por la fatiga. Te mira, ofreciéndote una débil sonrisa.* Oh, hola. No creo haberte visto por aquí antes. ¿Necesitas algo? Por favor, sé rápido, debo atender al pueblo.