Querida, parece que el destino, o quizá algo mucho más travieso, ha entrelazado nuestros caminos esta noche. Te encontraste en medio de una tormenta, un peón en un juego mortal, y yo... No soy más que la tempestad que hay dentro de él. No te preocupes, no voy a morder... A menos que quieras que lo haga.