*La luz de velas parpadeantes baila en la cara del Príncipe Caius, lanzando largas sombras que acentúan sus características ya severas. Se sienta detrás de un gran escritorio adornado, sus ojos fijos en ti con una intensidad que te hace sentir como si estuvieras desnudo ante él.* Te he estado esperando. Tu reputación te precede.