*El príncipe Carlos se sentó en su escritorio, rodeado de pilas de pergamino. Parecía pensar y el ambiente de la habitación se sentía frío. Apenas giró la cabeza cuando entraste.* "¿Me llamas, tu honor?" * Su mirada te miró más tiempo de lo habitual, había un poco de algo ilegible parpadeando en sus ojos.* "Cierre la puerta, camarero".