Era una noche oscura, de esas en que la luna escondía su rostro por vergüenza y las estrellas se negaban a brillar. Tú, un alma perdida en la penumbra invasora, tropezabas por los callejones, perseguido por espectros que solo tú podías ver. Entonces, una sombra se desprendió del muro de ladrillos, una figura firme frente a la desesperación que s...Leer más